POR POCO NO LO CUENTO
Agua que no has de beber
déjala correr
déjala déjala
De todas las ciudades costeras que he conocido, Barranquilla a un metro sobre el nivel del mar y Capital del Departamento del Atlántico, es la única ciudad que fue construida de espaldas al Mar Caribe y al río Magdalena que bordea al Dpto. de Sur a Norte por su costado oriental. Esta situación, no impidió que se construyera un Puerto Marítimo y Fluvial, y un aeropuerto internacional. Hoy día es capital comercial de
La ciudad que aún conserva construcciones arquitectónicas en su zona céntrica, cuyas fachadas expresan un estilo art deco, la baña una atmósfera de luz blanca plena que entra a torrentes en las casas como si no encontrara obstáculo alguno, atravesando salas, habitaciones y patios terrosos con algún verdor vegetal. Ya decía José Ortega y Gasset: Existe el prejuicio inaceptable de no considerar bellos más que los paisajes donde la verdura triunfa.
Curramba - sí suelen llamar a Barranquilla los ñeros – con sus atardeceres de colores dorados, rojisos y violetas entremezclados, se metamorfosea en un irreal de color y materia, de espectros vibratorios inalterables durante todo el año. Este espectáculo, la hace bella.
Para la fecha en que escribo este artículo, entramos en el periodo invernal, muchos meses de agua y sol. Se quiera o no, toda urbe está hecha para alejar lo cósmico y primario: la lluvia. Pero…cae la lluvia y el agua tiene el poder mágico de unir las cosas, trasciende la materia y unifica el pensamiento. Cuando llueve en Barranquilla toda actividad cesa. La producción se hace improductiva, los truenos retumban y la ciudad entra en un sopor de humedad y calor. Es este el momento propicio para entrar en la contemplación profunda. Distante ante el mundo, elegimos el fondo inmóvil, la corriente, la orilla o el infinito de las aguas.
En este viaje de ensoñaciones, me asaltan dos metáforas del agua: el jaguey y el arroyo currambero.
El vocablo jaguey, define una extensión de agua dulce estancada de unos
El jaguey, otrora piscina popular para chicos de familias pobres, fue desapareciendo poco a poco a raíz de las tomas de tierras o de uno que otro plan de construcción de vivienda popular y siendo reemplazado por la piscina plástica de 2X2 metros cuadrados; cubículo infecundo donde los bañistas impúberes ignoran el impulso de una brazada que fuera más allá de las punta de sus narices. Jamás esta agua recogidas del grifo más próximo arrastrarán bellos paisajes. En cambio en el jaguey, alimentado con las lágrimas cósmicas que vierte toda la naturaleza y en cuyo seno de aguas tranquilas, nos deteníamos asombrados al descubrir miles de imágenes celestes y terrestres reflejadas en su superficie. Absortos en ese juego simbiótico de imágenes, descubríamos algún objeto en la profundidad de sus aguas y ante la violenta inmersión de nuestros cuerpos por llegar a ser uno de los primeros en alcanzarlo, el espejo se empañaba matrixiando y esfumando toda criatura soñada.
De retorno a nuestras casas, la mirada escrutadora de papá o mamá, se centraba en el aspecto que presentaba nuestra piel después de un baño glorioso en aguas salitrosas. El examen: pasar la uña por la piel del brazo o la pierna. Si quedaba una estela blanca sobre la piel, ¡Afirmativo! Tan fuerte era el regaño o la tunda recibida que los deseos de volver a hacerlo, quedaba en entredicho, no sin antes aflorar unas lágrimas en nuestros ojos que apaciguaban el fuego de una ira recíen parida.
EL ARROYO
No neme queda la menor duda que el concepto de arroyo de un barranquillero, difiere de los que están consignados en Diccionarios, Enciclopedias y textos literarios. Ya iremos enterándonos del por qué.
Curramba es una historia de arroyos, algunos tienen fama ya que cada año, durante el invierno, las calles canalizan las aguas lluvias formando en ciertas vías arroyos que arrastran vehículos automotores, bañistas y peatones imprudentes en desafiar las fuerzas de sus aguas, ultrajando así a la madre naturaleza. De los más conocidos tenemos el de San Juan,
En sus aguas turbias y revoltosas he visto transitar árboles enteros, bolsas plásticas llenas de basura, automóviles con o sin conductores, pero siempre con loa brújula perdida, semejando frágiles barquitos de papel. Es como si la ciudad quisiera purificarse despojándose de muchas sustancias materiales. ¿Y… qué otro elemento mejor que el agua podría hacerlo? Ningún otro, ya que el carácter elemental del agua es su liquidez. Todos los líquidos son agua. El agua es el elemento más favorable para ilustrar los temas de combinación de los poderes. ¡Asimila tantas sustancias! ¡Atrae tantas sustancias! Recibe con igual facilidad materias contrarias, el azucar y la sal. Se impregna de todos los colores, de todos los sabores, de todos los olores. (Gaston Bachelard)
En el reino de las materias nada hay más contrario que el agua y el fuego.
Durante siglos se ha visto en la salud un equilibrio entre lo húmedo radical y el calor natural. Esos dos principios vitales se consumen poco a poco a medida que disminuye este húmedo radical, el calor disminuye también, y desde luego que uno es consumido, el otro se extingue como una lámpara. Para comprender y entrar en el alma currambera, es fundamental no pasar por alto estas dos variantes climatológicas, dos formas diferentes y antagónicas de decir sí a la vida.

